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LA
CARA OCULTA
Pero la visión del ácaro,
posiblemente, no tendríamos que ir a buscarla a la alfombra o a la cama.
De nuestro propio rostro
surgiría el horror.
En la cara viven ácaros
acorazados que llegan a medir hasta unas 50 micras, que fueron
descubiertos el año 1972.
Su existencia transcurre
plácidamente, colgados por sus ocho patas de los pelos que poseemos en
pestañas y cejas.
Se trata de un habitante de
las zonas faciales pilosas, presentes en todos los seres humanos.
Además, continuamente les
proporcionamos alimentación en forma de lápiz de ojos o tónicos faciales, un
apetitoso bocado para estos espantosos gourmets.
En la cara, los ácaros
acorazados tienen que coexistir con un buen más de especies bacterianas,
bastantes más pequeñas de tamaño.
De hecho, si poseyéramos
la menudencia apropiada podríamos toparnos en una nariz humana con un virus de
la gripe o cualquier otro de los que habitan en las fosas nasales.
El virus es la forma
de vida más elemental, ya que se compone tan sólo de ácido nucleico
rodeado de proteínas.
Según los cálculos de los
microbiólogos, existen unas 1.200 bacterias por centímetro cuadrado en
las piernas y brazos; 6.000 en
el tronco y 2.000.000 en las mejillas, mentón y nariz.
Temuco, Chile; actualizada 26 de Septiembre de 2002 |